• Mujer bajo la lluvia Think Stock Photos
  • Foto

  • Video

01.06.2012 | Las aventuras de Caty Kharma

Rutina de corredora

Una cita semanal con el personaje creado por la escritora Patricia Suárez para Clarín Mujer. Para identificarse, sonreír y reflexionar.

Patricia Suárez / Clarín MUJER
  • 1

Terminaba la primera mitad del año y Caty decidió que la terminaría bien. Su amiga la corredora atlética le recomendó algunas páginas en la web de donde podía sacar entrenamientos de carrera. Ahora que había empezado a ir al gimnasio a correr en la cinta, no iba a abandonar así porque sí. Aunque hubiera experimentado la carrerita a campo abierto. Sobre todo, no iba a abandonar porque aún no había perdido las esperanzas de atraer al profesor de tae kwon do. Tal vez el profesor no la había mirado con ojos de amor en la primera ocasión porque ella no le había demostrado el fuego sacro de su espíritu deportivo. Cuando él vislumbrara la llama votiva deportista que ardía en su interior, caería completamente rendido a sus pies.

Según la página web de Nike había que comenzar corriendo 3 millas (las medidas, por alguna razón, eran inglesas; Caty dedujo que se debía a la inminencia de las Olimpíadas en Londres), y llegar a correr una cima de 7 millas. El objetivo era correr, con un galope continuo, una carrera de 5 kms al cabo de 12 semanas. Ella ya había logrado correr en la parte del totoral de la reserva ecológica, siguiendo el vuelo de las gallaretas y otros pajaritos y, en apariencia, había cumplido con las 3 millas iniciales. Ahora debía hacer 4 millas, pero llovía a cántaros. Y lo básico de un Programa de Carrera es no saltearse días de entrenamiento. Además de estar muy de moda correr, según Caty escuchó, era bueno para la salud. Cosa dudosa, si sacaba cuenta de todos los dolores que a ella le quedaban en distintas partes del cuerpo bastantes obvias como muslos, rodillas, nalgas, le dolían zonas inesperadas como los párpados -que se le hinchaban durante la carrera-, la parte baja del abdomen y los pezones. Al dolor de los pezones -tremendo, como si estuviera amamantando a un jabato- lo disfrutaba. Lejos estaba este disfrute de acercarse a la excitación sexual; más bien, lo soportaba y lo comentaba entre mujeres, porque este dolor es típico de los verdaderos corredores, los que hacen largas distancias, y tema de conversación en los foros de Adidas o de Nike. “¿Qué crema te tenés que poner en los pezones cuando hacés la maratón de 42 kilómetros?”, “¿Debés ponerte un apósito y sujetarlos firmes?” “¿Masajearlos con xilocaína?” Sin embargo, el dolor de Caty era simplemente porque usaba un mal corpiño; aun no se había comprado uno deportivo como se debe, y este tenía arco de alambre y medio relleno de estopa o algo por el estilo, que al humedecerse con la transpiración, la irritaba. Era un milagro que todavía no se le hubieran caído las tetas al suelo, como dos bolsas de arena, al quitarse el atuendo deportivo. Tampoco las zapatillas eran las que debe calzar un maratonista, porque habían sido adquiridas al voleo en una oferta en Constitución, sin mirar demasiado cuáles defectos tenían y después de probarse unos tres pares bajo la luz de una bombita tuberculosa de 40 watts. (Al comienzo, el vendedor le había porfiado que ella tenía mal los pies, con un defecto congénito, cuando le estaba vendiendo, en realidad, dos zapatillas del pie izquierdo). Por eso, apenas halló un par más o menos normal, lo compró, y salió tan rápido como pudo, porque anochecía sobre la ciudad y los violadores y demás degenerados podían descolgarse de las ramas de los plátanos de la Plaza Constitución con la rapidez del jaguar para echarse encima de sus víctimas en medio de la selva.

Cargó el MP4 con música de los Rolling Stones que era lo más rockero que tenía. El resto, canciones de Tell it like it de Aaron Neville, Let’s stay together de Al Green y otras canciones de antiquísimo estilo cachondo que la iban a hacer correr apenas quinientos metros y todo el tiempo sintiéndose solitaria y el último orejón del tarro.

Tenía un plan a prueba de tormentas y que no consistía en rezarle a Santa Bárbara bendita. Entraba con los auriculares puestos al gimnasio, se subía a la cinta, ponía la velocidad en 5 (ya estaba bastante entrenada para poder mantenerse en esa velocidad) y no se bajaba de la máquina hasta que el kilometraje marcara 6 kilómetros. ¿Acaso no era ella una corredora casi casi profesional? Así lo hizo, entró al gimnasio, se subió a la máquina y comenzó trotando. Con el rabillo del ojo, vio que el profesor de tae kwon do entraba al local todo mojado. Cerró un paraguas enorme y negro que a Caty le hizo pensar en Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia y con dos zancadas ya estaba a un paso de ella. Se sacudió como hacen los perros -esto Caty dudó de calificarlo de simpático puesto que la empapó- y enseguida se dispuso a atender a los gimnastas.

-Hola, Caty -dijo.

¡Así que recordaba su nombre!, suspiró Caty Kharma. Levantó los ojos hacia él, y en el momento de hacerlo se topó con la remera que el tipo llevaba puesta, con la leyenda estampada: “Gorda, te hago de todo menos upa”. Caty se hizo la que no escuchó, puso velocidad 6, y siguió corriendo cada vez más lejos por una carretera imaginaria.

  • Imprimir
  • Enviar

Comentá con Facebook

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
Nos apoyan
Copyright © 2013 / Entremujeres
Todos los derechos reservados

Protección de datos personales


Agea Digital
  • POLITICA DE PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES

  • Protección de Datos Personales

Al registrarse en alguno de los sitios de Dominio de ARTE GRAFICO EDITORIAL ARGENTINO S.A. (en adelante AGEA), EL USUARIO deberá brinda información personal, prestando su consentimiento para que la misma sea almacenada directamente en una BASE DE DATOS, encontrándose protegida electrónicamente, utilizando los mecanismos de seguridad informática de protección de la información más completos y eficaces para mantenerla en total confidencialidad, conforme a la Ley Nº 25.326 de Hábeas Data, no obstante lo cual, el Usuario puede informarse al respecto en http://www.jus.gov.ar/datospersonales/pdf/ley_ 25326.pdf, siendo la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, el órgano de control de la citada norma legal (http://www.jus.gov.ar/datospersonales/).

AGEA se reserva el derecho a modificar la presente política para adaptarla a novedades legislativas o jurisprudenciales así como a prácticas de la industria. En dichos supuestos, anunciará en esta página los cambios introducidos con razonable antelación a su puesta en práctica.

Mediante el presente, toda persona que se registra en un sitio de Internet de dominio de AGEA (en adelante USUARIO) y vuelque información respecto de su nombre, domicilio, documento nacional de identidad, identificación tributaria, teléfono, dirección de correo electrónico y/o datos vinculados a productos financieros (DATOS PERSONALES), presta su consentimiento para que dicha información sea almacenada directamente en una BASE DE DATOS de propiedad de AGEA.

El Usuario garantiza que los Datos Personales facilitados a AGEA son veraces y se hace responsable de comunicar a ésta cualquier modificación en los mismos.

Se deja expresamente aclarado que ciertos Servicios prestados por éste sitio u otros sitios vinculados pueden contener Condiciones Particulares con previsiones específicas en materia de protección de Datos Personales.

Los Datos Personales serán incorporados a una base de datos que es de titularidad de AGEA (la "Base").
EL USUARIO presta su consentimiento para que AGEA realice operaciones y procedimientos sistemáticos, electrónicos o no, que permitan la recolección, conservación, ordenación, almacenamiento, modificación, evaluación, bloqueo y en general, el procesamiento de sus DATOS PERSONALES (en adelante TRATAMIENTO DE DATOS PERSONALES). AGEA podrá contratar a terceros para el tratamiento de Datos Personales.
La finalidad de la recogida y tratamiento de los Datos Personales es la que se detalla a continuación:

  • • Para habilitar su participación en promociones, premios o concursos en línea.
  • • Para el desarrollo de nuevos productos y servicios que satisfagan las necesidades del Usuario.
  • • Para contactarse, vía mail o telefónicamente, con el Usuario a fin de relevar opiniones sobre el servicio y para informar sobre productos y servicios de cualquiera de los sitios editoriales o productos de AGEA.

AGEA ha adoptado los niveles de seguridad de protección de los Datos Personales legalmente requeridos, y ha instalado todos los medios y medidas técnicas a su alcance para evitar la pérdida, mal uso, alteración, acceso no autorizado y robo de los Datos Personales facilitados a AGEA. Ello no obstante, el Usuario debe ser consciente de que las medidas de seguridad en Internet no son inexpugnables. Por tal motivo, debe tener presente que siempre que divulguen voluntariamente información personal online, ésta puede ser recogida y utilizada por otros. Por lo tanto, si bien ponemos nuestro mayor esfuerzo por proteger su información personal, AGEA no será responsable por la difusión de los datos personales de nuestros visitantes efectuada por fuentes ajenas a ésta ni será responsable por los daños y perjuicios que la misma genere.

El Usuario tiene reconocidos los derechos de acceso, cancelación, rectificación y oposición, así como tienen reconocido el derecho a ser informados de los permisos de acceso realizados contactándose con AGEA a través del correo electrónico datospersonales@agea.com.ar
El Usuario puede modificar sus Datos Personales en cualquier momento, accediendo directamente a “Editar Perfil”, valiéndose de su Usuario y Contraseña, podrá dar de alta, modificar y/o dar de baja los datos personales que hubieran ingresado en la Base.

Las estructuras de la Base no requiere ni permite el ingreso de datos ‘sensibles’ en los términos del artículo 7° y concordantes de la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales y su Reglamentación.