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12.10.2011 | Dilema femenino

Volver al trabajo después del parto: entre culpas y deseos silenciados

"Cuando una mujer madre trabaja, es siempre madre. No se me ocurriría escribir la misma frase en el caso de un hombre", dice el autor de esta nota, reconocido ginecólogo y obstetra. Una reflexión sobre un tema controvertido y angustiante para muchas mujeres.

Dr. Mario Sebastiani
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La historia muestra que las madres han trabajado siempre, pero la sumatoria de maternidad y trabajo son un campo de reflexión minado de contradicciones. Es posible que estas contradicciones surjan, como suele suceder la mayoría de las veces, por pautas culturales que, sobre todo en los inicios del siglo XX, promovieron la visión de que una buena mujer era aquella que se quedaba en la casa a cuidar a sus hijos y no aquella que los abandonaba en búsqueda de una gratificación personal −no es el caso de las mujeres cuya situación económica era tan devastadora que tornaba imprescindible la necesidad de dejar la casa en busca de un trabajo para solventar el sustento económico−.

En la actualidad, solo el 17% de las familias de EE.UU. tiene solo un miembro de la pareja en el mundo laboral. En una generación anterior, ese porcentaje era del 63%.

Queda claro entonces que cada vez que le preguntamos a una mujer qué hará con su futuro laboral, la estamos sometiendo a una respuesta difícil, emocional y conflictiva, e indefectiblemente −y quizá de modo irresponsable− caeremos en la sencilla tentación de juzgar la respuesta que recibiremos.

Admitamos que algunas mujeres disfrutan más de su trabajo que de estar todo el día con sus hijos, lo que no es ni más ni menos que una elección muy respetable y, por qué no, comprensible. Las decisiones, además, nunca suelen ser para toda la vida, sino que se van modificando con el pasar del tiempo y, muchas veces, tenemos o podemos revisarlas, por obligación u elección.

No es lo mismo tener un hijo, que dos o tres, y esto suele marcar algunas diferencias. Algunas mujeres quedan embarazadas durante el curso de sus estudios y una vez logrado el objetivo de un título o de alguna habilidad, que pueda ser remunerativa, deciden comenzar o volver al trabajo. Además, no siempre se hace lo que se debe sino que muchas veces tan solo lo que se puede.

En la misma dirección, las decisiones no siempre se toman en base a los gustos propios sino pensando en los hijos, en la pareja, en la familia, en el futuro. Erróneamente solemos pensar que el tren pasa una sola vez en la vida; la realidad es menos agobiante y el tren pasa con frecuencia y uno puede subirse y bajarse de él las veces que quiera. De ahí que en vez de plantear las situaciones como definitivas − "para siempre"− se puede optar por elecciones momentáneas −"por ahora" o "por un tiempo".

Teniendo en cuenta la multiplicidad de roles que deberá desempeñar a lo largo del día, las mujeres viven con gran preocupación la vuelta al trabajo luego del nacimiento de su hijo. Además vuelve a aparecer una otra vez y de manera constante el sentimiento de culpa puesto que, por un lado, deberá separarse de su hijo o de sus hijos y, por otro, percibe que su capacidad de concentración --así como la intensidad y la efectividad laboral-- se verán probablemente disminuidas. Cuando una mujer madre trabaja, es siempre madre. No se me ocurriría escribir la misma frase en el caso de un hombre.

Sin embargo, pauta cultural e historia no siempre se dan la mano. La mayoría de las mujeres siempre han trabajado y, en todo caso, muchas quisieran o hubieran querido trabajar y no lo han logrado.

Debe quedar claro entonces que mujer, niño y trabajo no son una combinación sencilla. Si comparamos a una madre con una mujer sin hijos veremos que esta última tiene más tiempo, más dinero, menos trabajo en su casa, menos dificultades para estudiar y una mejor aceptabilidad por parte de los empleadores. El imaginario del empleador supone que una madre faltará más días a su trabajo no solo por sus propias enfermedades sino por las de su hijo.

Lo único que se me ocurre decir por ahora es que si muchas lo han logrado, usted también podrá. Manejar el estrés que provoca esta situación es una de las llaves para ganarle a tanta desconfianza.

Por otro lado, me gustaría introducir un par de conceptos provocadores, que desarrollo en mi libro (1): los niños ganan más de lo que pierden cuando sus madres logran trabajar; y nunca como en la actualidad las madres han pasado tanto tiempo junto a sus hijos. Vale la pena parar y pensar.


Dr. Mario Sebastiani, Doctor en Medicina, ginecólogo y obstetra. Texto extraído del libro "Embarazo y posparto. Lo que nadie te contó", de Editorial Paidós (colección Consultorio Paidós). Libros anteriores: "Embarazo, ¿dulce Espera?" y "Claroscuros del embarazo, el parto y el puerperio".

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